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El lienzo blanco parece ser la única estructura previa que asume el pintor Juanjo San Pedro, su único soporte físico y metafísico, su Dios, divisa y referente, su pasado y recuerdo, su tiempo. En cualquier caso, su actitud siempre ha sido y estado a contracorriente (…)

Estas sustancias fluidas de Juanjo San Pedro nos conciernen como el sueño ajeno (Da Vinci, Max Ernst): como lo que son, no nos manifiestan nada (silencio) en torno a nuestras vidas, ni hacen referencia a nuestra materia habitual, sino a nuestro ser desnudo, observado desde fuera, sin complicidad, con extrañeza e inocencia, pero nuestro, al fin y al cabo. (…)

Estos paisajes/pasajes se apropian provisionalmente de nuestro verdadero destino, entre las formulas inconscientes y espontáneas del paisaje de la mente. Ese es nuestro paisaje, nuestro verdadero paisaje mental que fluye sin vigilancia entre memorias y olvidos.

Antonio Zaya
A contracorriente. Abstracciones de un paisaje ¿sin figura?
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Alejando mi mirada de un inmenso Sin título cometo la osadía de pensar que quizá el arte no es un fin, sino un medio para hablar de la vida porque trasciende la propia experiencia estética. Sugiero que Juanjo San Pedro busca más que el deleite de la percepción, las sensaciones mismas que provoque el propio deleite de la percepción. El conocimiento velado que se descubre a través del gozo y la turbación. El conocimiento no gnoscitivo, espiritual, para el que no hay palabras y que sin embargo existe.

Reflexiono sobre una posible comunión en el desconocimiento, pues presiento que nunca sabré lo que provocó el acto creador de cada una de las obras de Juanjo San Pedro, pues esas causas varían en él mismo a cada instante. Creo también que él nunca sabrá lo que provoca en mí la contemplación del resultado de sus creaciones, pues ni yo mismo puedo saberlo, pues permuta a cada instante. Quizás la grandeza del arte sea la capacidad de crear una comunión de sentimientos allá donde parece imposible un encuentro de voluntades.

Eloy Martínez de la Pera
Estremecimiento en la contemplación

El pintor Juanjo San Pedro, pintor a fuer que poeta, ha realizado el gesto de alejarse de su obra y ha visto, satisfecho y complacido, que el otoño ha convertido en frutos su florido y hermoso primaverano. (…)

La pintura de San Pedro vive ahora también su revolución, que no es sólo mutación sino transustanciación. Los sueños sufren en su pintura el mismo proceso que la uva cuando se convierte en vino y aspiran a ese milagro por el que el vino llega a convertirse en Sangre.

Óleos y acuarelas de Juanjo San Pedro se nos antojan fruto y resultado de fermentaciones y destilaciones logradas tras haberse conocido a sí mismo, después de haber renunciado a los excesos y de perseguir con ahínco “la obra bien hecha”.

Alfredo Amestoy
Otoño

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Soñar es un acto político. Contar el sueño –compartirlo- un acto revolucionario. Las ensoñaciones/pinturas de San Pedro están en ese tránsito entre esto y aquello, entre el paisaje que le rodea y el que él imagina, entre su voz y la voz del otro- aquel que responde a su narración-. Son estos paisajes reconformados tomados del aquí y convertidos en utopías de luz (…). Un cuento del desplazamiento, donde más importante resulta el mismo trasunto que cualquier otra cosa, pues allí esta el acto mismo de la libertad de imaginar. De liberarse de lo otorgado concienzudamente por la razón y la lógica (…)

Es, de hecho, este asunto de la transitividad- del tránsito hacia Lo Otro-, lo que acercándose cuidadosamente a la locura, hace que los cuadros de San Pedro retomen la dimensión temporal de la obra artística. Poner al artista y al espectador en una coordenada de posibilidad, de comunicación realizable, no puede sino devolver a la experiencia pictórica su sentido más profundo, esto es: compartir lo sentido. Sólo desde la certeza de que algo está siendo compartido-fecundado así nuevos mundos soñados- es cuando el artista vuelve a ser un revolucionario.

Abraham San Pedro
Una revolución privada

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© 2011 JUANJO SAN PEDRO